"Tengo hueva… crónica."

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Escrito por: "Somos Lupus"

Uno de los síntomas más comunes en pacientes lúpicos es la fatiga; siempre viene acompañada de los adjetivos extrema, repentina o crónica. Y aunque podría sonar a beneficio o se preste a bromas, casi siempre es molesta.

Puede resultar fácil deshacerse de una fatiga común, por ejemplo, con una siesta, tomando un baño o haciendo alguna actividad que nos entretenga.

Pero acá es diferente, se trata de una fatiga imposible de sacudir y además aparece de forma impredecible; puedes sentirte agotado aún después de ocho horas de sueño continuo o puedes sentirte agotado en medio de una situación súper interesante o divertida.

A veces puedo estar en una reunión familiar o pasando el rato con mis amigos y de la nada se agota la batería; no hay problema, estoy en confianza y no pasa nada.

En el mejor de los casos es un domingo sin planes.

En el peor de los casos estoy en el trabajo…

Mi trabajo es mayormente creativo y en equipo; las implicaciones de un día con fatiga son muchas: la creatividad no fluye, la concentración se merma y el rendimiento se reduce considerablemente.

Además, el hecho de intentar mantener el ritmo (y la calma, porque desespera) también desgasta.

Es muy frustrante voltear hacia atrás y comparar el rendimiento de antes con el de ahora.

Básicamente en cualquier situación tener fatiga es molesto; tenerla en un viaje vacacional supongo que debe ser terrible.

No es un tema que mencione con frecuencia porque sé que mis fatigas no son tan extremas ni tan constantes como las de otros pacientes y no me gusta justificarme, aunque acepto que sí me afectan en mi día a día.

Téngannos paciencia, no estamos desvelados, no estamos crudos, no somos apáticos. No es a propósito.

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